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El Movimiento Sindical en Colombia, hoy por hoy

Publicado en la Revista H+T - Edición 104

 

No se puede hablar de relaciones laborales en Colombia sin conocer la opinión y el panorama visto desde el seno de las organizaciones sindicales. Por eso la Revista H&T contactó a uno de los movimientos de este tipo con mayor representatividad en el país.

La Confederación General del Trabajo (CGT) es una de las organizaciones sindicales más grande y con mayor trascendencia en Colombia. De ella forman parte sindicatos de varios sectores empresariales y económicos como federaciones profesionales y sectoriales, organizaciones de empresas, sindicatos de gremio, movimientos campesinos, de la caña de azúcar, de las flores, del banano, de la palma africana, del sector textil, metalúrgico, petrolero, bancario, químico, farmacéutico y público, entre muchos otros.

Julio Roberto Gómez es su actual presidente, y uno de los líderes sindicales con mayor reconocimiento y poder de opinión en el país. Para él “en Colombia el sindicalismo siempre estuvo muy ligado al pensamiento del partido comunista. Sin embargo, a nivel mundial, había otro tipo de sindicalismo ligado a lo que se conocía como el tercer mundo, que no era capitalismo ni comunismo, sino una opción distinta que encarnaba particularmente la Confederación Mundial del Trabajo. Nosotros, la CGT, fuimos esa expresión en Colombia, que nació en Medellín en 1971, fundamentados en la doctrina social del humanismo integral”. 

Según lo explica Gómez, la CGT se fue abriendo camino en Colombia asociando no solamente sectores del sindicalismo tradicional sino también comunidades afrocolombianas, pueblos indígenas y movimientos cooperativos de producción y trabajo.

En materia de relaciones laborales en Colombia, para el presidente de la CGT el contexto tiene un ambiente enrarecido. “Esto se debe a las prevenciones que siempre se han originado de parte del sector empresarial y de los mismos sindicatos, donde se anejó
de mala manera los roles de cada uno, viéndose entre éstos como enemigos a derrotar, a debilitar y a doblegar a toda costa. Con esta premisa miles de sindicatos fueron exterminados en su etapa de gestación, porque las empresas tan pronto veían nidos de formación los destruían como si fuese algo negativo”.

Para Gómez hoy en día existe una nueva generación de empresarios que pueden tener una percepción distinta del deber ser de la existencia del sindicato como un mal necesario. Dice que una democracia sin sindicatos y sindicalistas es una caricatura democracia y pone de ejemplo la situación que vive en este momento Venezuela, en donde el presidente Nicolás Maduro se siente blindado en el poder porque tiene un sindicato domesticado de la Central Bolivariana de Trabajadores, pero donde no cuenta con el respaldo de las demás organizaciones sindicales y por eso el país está colapsando.

“Nosotros como sindicalistas tenemos que dialogar más con el sector empresarial y mostrarnos ante ellos de mejor manera. Existe un temor del sector empresarial, en el cual los Gerentes de Recursos Humanos tienen un papel importante, porque tienen que ver a los sindicatos con menos prevención. Y del mismo modo quienes representamos a los sindicatos tenemos que expresar también puntos de vista que envíen un mensaje de tranquilidad sin amenazas de huelgas o suspensión de actividades. La responsabilidad, por supuesto, es compartida”, explica Julio Roberto Gómez.

El líder sindical aseguró que el marco de las relaciones laborales en Colombia debe ser mucho más expedito, más claro y abierto a identificarse mutuamente como socios en un mismo objetivo y no como enemigos. Y en esta misión existen muchas organizaciones sindicales que cumplen con los objetivos claros del ejercicio sindical, sin embargo, hay otros, en donde se tiene una percepción errónea –pero culpable- de que estos movimientos son focos de ocio para los asociados y sobre todo los líderes, quienes incumplen los reglamentos internos de las compañías amparados en los fueros otorgados por la ley. 

Poca representatividad del movimiento sindical en Colombia Varios analistas en el tema de las relaciones laborales e, incluso, el mismo Julio Roberto Gómez coinciden en afirmar que actualmente hay poca representatividad del movimiento sindical, que puede estar llegando alrededor del 7% en todo el país, lo que constituye una cifra muy baja.

“Esto obedece a varios factores: primero a la prevención de los empresarios de evitar tener en sus compañías organizaciones sindicales por considerar que pueden convertirse en un foco de insurgencia o subversión. Esa prevención afectó de una manera grave al movimiento sindical. Un segundo factor de incidencia es la desaparición de la contratación a término indefinido en las empresas y la llegada de modalidades de vinculación indignas como los contratos de corta duración, el outsourcing, las empresas temporales, sistemas de contratistas, etc., que debilitaron el número de empleados por nómina que pueden acceder a los sindicatos. Y por último la dura época que vivió Colombia hacia la década de los 70s con el asesinato masivo de sindicalistas. En este aspecto Colombia llegó a ser considerado por la Organización de Naciones Unidas como el país más peligroso del mundo para el ejercicio de la libertad sindical.

Entre junio del año 2000 y junio del 2001, 197 sindicalistas fueron asesinados en Colombia, eso se llevó a la conferencia de la OIT y ellos lo elevaron a la categoría de crimen de lesa humanidad y genocidio. Eso incidió también en la disminución abrupta del interés sindical porque el miedo ser asesinado obviamente cumple un rol fundamental”, dice el presidente de la CGT.

A estas razones también hay que sumarle, dice Julio Roberto, una actitud demasiado egocentrista del movimiento sindical durante muchos años, en donde los líderes sindicales establecieron roles de importancia más allá de sus funciones, lo que generó una mala percepción en torno a que los sindicatos no luchan por intereses comunes para todos los trabajadores sino por privilegios propios para los aforados. “Sería incorrecto decir que el bajo interés por los sindicatos ha sido culpa de terceros. nosotros, como sindicalistas, hemos cometido muchas equivocaciones y no hemos sido lo suficientemente claros en hablarle al país.

En los últimos años hemos venido realizando esfuerzos para participar de las decisiones coyunturales del Gobierno y el sector empresarial, y meternos de lleno y con responsabilidad en la mitigación de la violencia de algunos grupos que no representan los verdaderos valores del sindicalismo”, puntualiza.

El sindicalismo y las nuevas tecnologías de la información Para los movimientos sindicales es innegable que tienen un significativo rezago en el uso de las nuevas tecnologías de la información para implementar sus mensajes, pues siguen usando tácticas, mensajes y canales antiguos de comunicación que hoy en día son obsoletos y van en contravía de lo que el mundo globalizado y la realidad piden. “Hoy en día muchos compañeros sindicalistas siguen pensando que la mejor manera de comunicar es a través de volantes o de empapelar las calles con cientos de afiches, olvidando que quien va en un bus o está en su oficina todo el día no tiene el tiempo ni el espacio de acceder a esta información. Al movimiento sindical nos ha costado meternos en las nuevas tecnologías de la información.

El tema de las redes sociales es indiscutiblemente un elemento fundamental para el desarrollo y evolución de cualquier organización. Los departamentos de comunicación de las empresas ya no solamente se limitan a redactar boletines de prensa sino que enfocan gran parte de sus estrategias a las redes sociales, y eso es algo en lo que nosotros estamos quedados”, afirma Gómez.

En relación al acercamiento de las juventudes en los temas sindicales, Julio Roberto explica que las centrales obreras también han tenido fallas y distancia, ya que le hablan muy poco a los jóvenes, y analiza que para muchos jóvenes el sindicato son organizaciones que merecen respeto por su trayectoria pero que no les aportan en nada.

“Hemos venido haciendo un esfuerzo en ese sentido y estamos procurando llegar a todas estas redes, conciliar un papel muy importante. Pero tenemos una responsabilidad porque no hemos sabido llegar y tenemos el deber de hablarles a los jóvenes de manera directa y también a través, por ejemplo, de la participación y las redes sociales. Porque nosotros necesitamos de la juventud y ellos también en muchas ocasiones necesitarán de nosotros para defender sus derechos, que actualmente son muy pisoteados en distintos escenarios”, dice el presidente de la CGT. En relación a este tema, Julio Roberto Gómez anunció que para el próximo año se está preparando un congreso de la CGT especial en donde los millennials tendrán un capítulo especial para conocer sus necesidades y oportunidades en la mejora de la comunicación.

     
 
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